Hace 15 días viendo los avances noticiosos mi familia y yo descubrimos que mi hermano había muerto.
La angustia de mi familia inició el miércoles alrededor de las 10 de la mañana al no tener noticias de él. Solamente sabíamos que había salido a las 4:30 de la mañana hacia Puerto Barrios con un grupo de amigos, alrededor de las 9 de la mañana mi mamá llamó a mi hermano para saber por donde iban, sin embargo, no hubo respuesta alguna. Nunca nos imaginamos lo peor siempre con una mente positiva pensabamos que no tenía señal su celular y al llegar a Puerto Barrios se comunicaría con nosotros.
La angustia se apoderó de mis padres llegada la noche, fue entonces cuando empezamos a sospechar que algo andaba mal. El jueves por la mañana seguíamos sin tener noticias de mi hermano. la frustración se apoderaba de mi familia, ya que ninguno de sus amigos sabía nada de él. Lo único que sabíamos era que el miércoles alrededor de las 7 de la manada había ido a visitar a su mejor amigo, Neto, que afirmó que lo único que habían hablado era que estaba esperado a unos amigos para irse a Puerto Barrios y que regresaba ese mismo día como a las 7 de la noche.
Ese día puedo afirmar que fue el día más largo de mi vida, mis padres buscando a mi hermano por todas partes y mis hermanas y yo llamando a todos sus conocidos.
Mi hermano viajaba en su automóvil, por lo que mis padres pusieron una orden de captura al automóvil y otra denuncia por la desaparición de mi hermano.
Llegamos a las 6 de la tarde a mi casa, tratamos de comer algo pero la angustia era tan evidente que la cena quedo casi intacta, seguimos realizando llamadas y lamentablemente nadie sabía nada.
Indudablemente sabíamos que algo anda mal, no era algo común que mi hermano desapareciera y no llamara para reportarse, así que nos sentamos a esperar noticias de la policía.
Alrededor de las 9 de la noche el mundo se nubló para mí y para mi familia, cuando escuchamos el grito desgarrador de mi hermana, un grito que todavía puedo escuchar en las noches. El primero en llegar a la habitación de mi hermana fue mi papá, inmediatamente supuse lo peor, ellos salieron de la habitación gritando y llorando, al entrar en la habitación de mi hermana, el avance noticioso reportaba la muerte de mi hermano y otros más. La última en llegar a la habitación fue mi mamá a la que tuve que sostener para evitar su desmayo. Recuerdo la expresión de dolor de su rostro, su palidez que me indicaba que iba a perder el conocimiento. Los gritos no me dejaban pensar, trataba de calmar a mi familia, mientras tanto me sostenía firme para no decaer, sabía que en esos momentos no podía dejarme caer. Aún ruedan lágrimas en mi rostro al recordar aquel momento tan desgarrador.
Mi hermana mayor terminó de calmar a mis padres, yo me dediqué a llamar a mis familiares para avisarles la terrible noticia. Mis manos temblaban y mi voz se quebraba. Era impáctante para todos, nadie creía la pesadilla que estábamos viviendo.
Fui a mi habitación y me recosté en mi cama, traté de avisarle a unos cuantos amigos míos. Y pensé que ya era momento de llorar, de dejar salir ese dolor.
En un abrir y cerrar de ojos la casa se llenó de amigos y familiares. Muchos todavía teníamos fe que el cuerpo que los bomberos habían identificado como el de mi hermano no fuera el correcto.
Mi primo y mi cuñado fueron a identificar el cadáver mientras tanto yo sentía un remolino de emociones, esperanza, tristeza, dolor, desesperación. Le negaba a mi corazón el deseo de llorar y cuando sentía que una lágrima rodaba la secaba rápidamente con mi puño, no quería creer que era él.
El forense se negaba a confirmar que era mi hermano, y la única cicatriz que lo podría identificar era la que tenía en la nariz, pero lamentablemente el cuerpo ya estaba en estado de descomposición por lo que la única forma de identificarlo era con las huellas dactilares.
Ya amanecía y todavía no encontrabamos consuelo, lo peor estaba por confirmarse, ya la funeraria estaba lista. Recuerdo que empecé a guardar ropa para ponerle a mi hermanito, su favorita por supuesto. Al terminar de empacar la maleta nos dirigimos a la casa de mi abuelita. Nunca había sentido un viaje tan largo, al llegar a la casa de mi abuelita, lo primero que me pasó por la mente fue soltar el llanto.
Entre tantas lágrimas derramadas me quedé profundamente dormida, recuerdo que soñé a mi hermano haciéndome bromas, y con su gran sonrisa, esa que iluminaba la noche. Al despertar sentí una profunda paz, al parecer ya empeza a entender que Dios se había llevado a un gran ángel.
El viernes como a las 11 de la mañana, confirmaron que el cuerpo encontrado era de mi hermano, el forense confirmó que su muerte había ocurrido la mañana del miércoles como a las 10 de la mañana. Ya no había marcha atrás, estaba confirmado, mi hermano había sido asesinado.
He tratado de encontrar razones y sigo pensando que nunca entenderé a la humanidad. Arrebatar una vida sin algún motivo alguno, mas que el de estar con las personas equivocadas en el momento equivocado, vaya mundo en el que vivimos.
Pero todavía hay esperanzas, las que mi querido hermano siempre daba, Dios sabe lo que hace, Dios tiene un plan para todos. Pero algo sí es seguro, que mi querido Negrito estará en el corazón de todos aquellos que compartieron un pedazo de ese gran corazón. Porque tú siempre vivirás en nuestros corazones, como un gran hombre
miércoles, 23 de septiembre de 2009
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